Fue una epopeya, una oda a la épica lo que se vivió el domingo por la mañana en el campo de Antanes. Será cantado por los juglares allá donde vayan. Ante las adversidades, un grupo de héroes de la tierra media del sur de Madrid se impusieron y vencieron a todos los enemigos a los que debieron enfrentarse. No todos vivieron para poder contarlo. Los dioses sean justos con ellos.
Todo comenzó la noche anterior. Descubrir el templo, sus manjares, sus licores espirituosos y camareros que aparecían y desaparecían, como por arte de magia. Hechiceras Milfs trataron de confundirlos. Luego la larga travesía, en la noche negra, rodeados de estiustas, de los grandes éxitos del 2005 y la misión de devolver la identidad a una utrerana. Y finalmente la batalla, hasta altas horas de la madrugada en el abismo de La Sala, perseguidos por orcos y el señor garrafón.
Y llegó el día. La luz se hizo y con ella los problemas. Los espíritus del sueño y la resaca les abatían y golpeaban con dureza. La esperanza se desvanecía. Muchos cayeron durante la noche oscura. Otro lo hacían con el alba y ahora, los que quedaban, se encontraban emboscados y sin salida.
Un héroe no nace, si no que se hace ante las adversidades. Y los NUEVE del ANTANES se hicieron a ellos mismos. 4 canciones se harán por cada uno de los goles. Y una elegía para el sagrado hombro caído. Estos héroes serán por siempre. El templo del UNIFERAG no fue mancillado.

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