“Al borde de la vida el miedo nos hace crear una imagen salvadora y esa imagen es lo que llamamos Dios”
Familia, trabajo, alcohol, drogas... todos tenían una magnífica excusa para borrarse ante el eterno rival. En aquel año en el que se perdió la liga, todas las cabezas se agacharon (en especial una más brillante que el resto) y regresaron a sus vidas y excusas. Al año siguiente la derrota sobrevino de nuevo a las espaldas acaudilladas de estos hombres.
Pero el domingo alguien quiso dar sentido a la existencia de este equipo. Alguien retó a la derrota y a las costumbres de Uniferag FC. Negó tres veces y se entregó, con ello, a las garras de una naturaleza humana envidiosa y cruel.
- "Tú y quienes te apoyan seréis reclamados cuando volvamos a vernos" dijo el olvido a Jorge y las cero personas que le sostenían.
Porque el número ocho se enfrentó y venció a la derrota. Tres veces. Primero de forma sutil, luego de un modo generoso y, finalmente, con serenidad. Pero perdió contra los buitres que se alimentan de las heróicas almas de los gentiles.
- "¿Qué sentido tiene buscar y lograr la perfección ante un fútbol imperfecto lleno de gente imperfecta?" le preguntó la derrota a Jorge.
Tranquilamente levantó la mirada y respondió:
- "Los que tienen virtud conocen la respuesta. Al resto me queda casi un mes para explicárselo durante cada uno de esos días. Sin falta. Y algunos días dos o tres veces".

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