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miércoles, 22 de noviembre de 2017

The Magnificent Seven

Domingo 19 de noviembre, desierto de Naranjo.
Las humildes estrellas de un equipo de fútbol 7, que viven modestamente de domingueo, se hallan desaparecidos de las canchas de fútbol dejando a un equipo desamparado y en peligro. Así que deciden contratar los servicios de siete pistoleros, siete implacables mercenarios cada uno con una habilidad especial en el manejo de las armas.

Ezequiel McQueen: su cabello color mascota de los mundiales del 82 y sus pecas que tienden al infinito delantan su origen irlandés. Destaca por su velocidad y sus reflejos. También por su capacidad para mandar en el área, pero poco.

Antonio Coburn: Es el sheriff de esta cuadrilla y natural del condado de Fuenlabrada, donde se ubica el desierto de Naranjo. Incorruptible, justo y equilibrado es capaz de batir sus manos provocando que todo se detenga a su alrededor. Cada choque de sus extremidades superiores significa: "tranquilos todos, no hagáis ningún movimiento, soy el que manda, dejadme a mí", en un idioma universal, que sólo entiende él.

 Alberto Buchholz: El guardián de los guardianes, el amo del calabozo. Si usted necesita defender algo ahí está él, menos cuando está atacando. También está para guardar la posición, para caerse emitiendo un grito transoceánico y levantarse de nuevo, como si no hubiera sido herido... menos cuando le hieren que no chilla.

Jorge Brynner: Aunque todos admiran su valor, tenacidad y valentía, los más viejos y sabios del oeste le reconocen por su inigualable capacidad estratégica. Logró hacer que un puñado de inútiles y lisiados fueran llamados los 7 magníficos.

Nandi Dexter: De los siete, él es, sin lugar a dudas, el elegido séptimo. Natural de Baltimore, este pistolero es capaz de disparar con ambas extremidades al mismo nivel y precisión: igual de regular. Verle en acción sí que es toda una revelación. Su punto fuerte es pasar inadvertido arrastrándose por el terreno.

Robert Baughn: Es el encargado de dirigir la diligencia por el desierto. No escatima ni un solo disparo, no deja una bala en el cargador, incluso coge las balas de los demás. Con todo, es capaz de acertar algún tiro. A veces llega tarde y espera a la diligencia con su whisky camuflado en un brick de zumo. A veces no llega.

Garay Bronson: Venido desde zonas septentrionales, este norteño es, sin duda, el duro del equipo. No hay rival que se le resista a corta distancia. Ataca por la espalda, se engancha a sus oponentes colgándose sobre su chepa o violentándolos como un animal encelado, dejando claro quien manda mientras respira, pesadamente, sobre sus nucas.

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